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Distribución de agua en Gaza, 2025. © Acción contra el Hambre
Distribución de agua en Gaza, 2025. © Acción contra el Hambre
Distribución de agua en Gaza, 2025. © Acción contra el Hambre

1000 DÍAS DE CRISIS EN GAZA EN 12 DECLARACIONES

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2023 

NOVIEMBRE 

“El bloqueo está dejando sin agua, sin comida, sin medicamentos, sin electricidad a más de dos millones de personas. Llevan días racionando su ingesta de alimentos y agua, priorizando a niños y niñas. Muchos hospitales ya no pueden atender a las personas heridas o a las mujeres embarazadas. Cada día nos cuesta más comprobar que nuestro equipo sigue a salvo”. Fenia, trabajadora internacional del equipo de emergencia de Acción contra el Hambre desde Gaza.

 

2024 

MARZO 

“Cuántas personas sufren en las calles sin refugio... La gente que vi morir de hambre... En el norte, durante más de dos meses, la gente se alimentaba de comida para animales. Vi a las mujeres llorar por el olor de esa comida mientras intentaban preparar platos para sus hijos. La mayoría de la gente perdió al menos un 30% de su peso. Los niños parecen briznas de hierba”. Anónimo, desplazado interno del norte de Gaza.

MAYO 

No hay ningún edificio seguro. Pienso en nuestros trabajadores, que otra vez cogen a sus hijos, muchos de ellos muy pequeños todavía, y se los llevan a cuestas y empiezan a andar. Muchos de ellos ya han evacuado 8 o 9 veces”. Cristina Izquierdo, trabajadora internacional del equipo de emergencia de Acción contra el Hambre desde Gaza.

“En Rafah, hay más de un millón de personas llenando las calles, con hambre, sin saber a dónde ir o qué hacer. Nos llegan casos de niños que están muriendo de desnutrición y deshidratación”. Jody Cormack, trabajador internacional de seguridad de Acción contra el Hambre desde Gaza. 

OCTUBRE 

“Muchas zonas siguen sin agua potable. Las personas consideran que es una gran suerte poder beber el agua de uso doméstico, aunque no sea apta para el consumo. Pero es lo único que tenemos. Aquí no hay nada nutritivo. Solo latas. Ni verduras, ni carne, ni pollo, ni fruta. Muchas mujeres embarazadas pierden a sus hijos antes del parto. Mueren dentro del útero. Pero no hablamos de ello. Se ha convertido en algo normal”. Anónimo, desplazado interno del norte de Gaza.

 

2025 

ENERO 

“Estoy agotada mentalmente. Vivir en tiendas de campaña es muy duro. No puedes darte una ducha como es debido ni dormir bien por la noche. Hay arena por todas partes. Mis hijos están muy enfermos; sufren constantes infecciones estomacales y parece que nunca se recuperan de la gripe”. Hadeel, desplazada interna de Jan Yunis en Gaza.  

SEPTIEMBRE 

“2 de septiembre de 2025. Ese es el día que salí de Gaza. El mismo día en que se cumplían seis meses desde que comenzó el asedio. Sólo en julio, se rechazaron más de 60 solicitudes de entrega de ayuda, dejando paquetes de alimentos, crema para quemaduras, colchones y productos de higiene a kilómetros de distancia mientras las familias sufren”. Luis Eguiluz, trabajador internacional de seguridad de Acción contra el Hambre desde Gaza. 

“Si encuentras un sitio donde vivir, puede costar más de 1500 euros al mes. Para pagarlo necesitamos dinero en efectivo. Pero no hay bancos y, si consigues sacar dinero, pierdes más del 40% en comisiones por retirada. Y aunque tengas dinero, ¿qué puedes comprar? Estamos pasando una hambruna. Cada mañana, me levanto y voy en busca de harina. Si la encuentro, cuesta demasiado. Pero, aunque la compre, no hay gas para cocinar”. Anónimo, desplazado interno en Gaza.

No hay nada dulce, y si lo hay, es muy caro. Mi taza de té solo lleva media cucharadita de azúcar porque esa es mi ración; vivo con siete personas. Ahora que he salido de casa, si tengo suerte, encontraré un coche, un tuctuc o un «coche de burro». En cualquier caso, tengo que pagar cinco veces más de lo que pagaba antes de la guerra. Anónima, palestina afectada desde Gaza.

 

2026 

MAYO 

Dependemos por completo de la ayuda, de los comedores sociales y de la generosidad de los demás, ya que no tenemos ningún tipo de ingresos. Mi zona de residencia sigue siendo peligrosa, ya que hay maquinaria pesada trabajando allí y se encuentra cerca de la «línea amarilla». No se trata de una situación temporal; está claro que se prolongará durante mucho tiempo”. Omar, desplazado interno en Deir el Balah en Gaza.  

“En el norte de Gaza estamos pasando grandes penurias. Apenas llega agua desalinizada a la población. Antes de la guerra, había 10 plantas desalinizadoras en la zona, y todas ellas quedaron completamente destruidas, junto con 33 pozos”. Anónimo, persona palestina afectada en Gaza. 

JUNIO 

“Antes tenía un pequeño cobertizo agrícola, pero quedó destruido, junto con mi casa. Los fertilizantes, los suministros y las plántulas o bien no se encuentran o bien son extremadamente caros. Para que te hagas una idea, las plántulas que compré hace poco me costaron 1200 shekels (300 EUR); antes de la guerra, la misma cantidad solo costaba 70 shekels. Anónimo, agricultor palestino en Gaza.

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