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NOTA DE PRENSA ACCIÓN CONTRA EL HAMBRE LÍBANO
NOTA DE PRENSA ACCIÓN CONTRA EL HAMBRE LÍBANO

El ébola en la República Democrática del Congo: una crisis con escasa financiación y consecuencias duraderas

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Bunia, 19 de junio de 2026 – Más de un mes después de que se declarara oficialmente, el 15 de mayo, el brote de ébola en la República Democrática del Congo sigue propagándose. En Mongbwalu, en la provincia de Ituri, los equipos de Acción contra el Hambre están intensificando sus esfuerzos de respuesta y alertan sobre la falta de financiación y de recursos destinados a la crisis.

 

Fortalecimiento de la participación comunitaria

Acción contra el Hambre lleva presente en Mongbwalu desde el inicio de la crisis. «Actualmente hay dieciséis miembros del personal desplegados para apoyar a las autoridades sanitarias», explica Michele Torti, coordinador de respuesta de emergencia de Acción contra el Hambre en la República Democrática del Congo.

Aunque ahora se dispone de pruebas en Mongbwalu, lo que permite un diagnóstico rápido de los pacientes, el miedo, el rechazo al tratamiento y la desinformación son factores que dificultan la erradicación del virus. Por ello, Acción contra el Hambre está intensificando su respuesta mediante la movilización comunitaria. «No podemos erradicar la epidemia sin la confianza de las comunidades». 

Para ganarse esa confianza, las comunidades, en primer lugar, deben comprender mejor la enfermedad. Con este fin, Acción contra el Hambre está llevando a cabo una campaña de sensibilización a través de emisiones de radio que abordan diversos temas, como los síntomas del ébola, cómo actuar ante la enfermedad, las medidas de protección y las prácticas funerarias seguras y dignas.

Al mismo tiempo, la formación de los profesionales sanitarios sigue siendo una prioridad: «Los centros de salud y los trabajadores sanitarios comunitarios están en primera línea. Para apoyarles, hemos formado a cerca de 180 profesionales sanitarios y trabajadores sanitarios comunitarios en Mongbwalu sobre las mejores prácticas en materia de prevención y control de infecciones (PCI). También se ha formado a más de 50 enfermeras tituladas», añade Michele Torti. 

Entre otras cosas, estas sesiones de formación contribuyen a mejorar la comprensión que tiene el personal sanitario de la epidemia, en particular sus modos de transmisión, las medidas de prevención y la mejor forma de detectarla.

Acción contra el Hambre distribuye material para la prevención y el tratamiento de infecciones y habilita zonas de triaje en los centros de salud. «Desde el inicio del brote, hemos enviado alrededor de 9 toneladas de suministros médicos y de agua, saneamiento e higiene (WASH) a Mongbwalu. Precisamente esta semana, se ha enviado un camión con suministros médicos, camas y kits de WASH para reforzar nuestra respuesta en la zona».  La organización también garantiza la continuidad de la atención a la desnutrición aguda. «Se han entregado además 150 cajas de alimentos terapéuticos de consumo rápido (RUTF) para apoyar al sistema sanitario de la zona, que ya era muy frágil y vulnerable antes de esta crisis».

 

Una crisis con repercusiones psicológicas duraderas

El ébola es una enfermedad que inspira un temor especial. Las medidas adoptadas para combatirla, aunque necesarias, pueden resultar muy intrusivas desde una perspectiva cultural. «Dado que los cadáveres son contagiosos, se prohíben los ritos funerarios. A menudo resulta difícil para las familias en duelo llorar la pérdida con dignidad». 

Más allá de la emergencia sanitaria, la epidemia corre el riesgo de causar un trauma adicional en comunidades ya afectadas por la inseguridad y unas condiciones de vida precarias, y puede tener repercusiones duraderas en la salud mental y los medios de subsistencia de las familias y comunidades afectadas.

Ante esta situación, Acción contra el Hambre destaca la importancia de integrar plenamente la atención a la salud mental en la respuesta, al tiempo que se garantiza el mantenimiento de los servicios sanitarios esenciales no relacionados con el ébola.

La financiación para la respuesta humanitaria en el país sigue siendo insuficiente para cubrir las necesidades. En la actualidad, solo se ha financiado el 35 % del Plan de Respuesta Humanitaria. «Es probable que el brote se prolongue a largo plazo. Es fundamental garantizar la continuidad de la atención sanitaria esencial, como la atención de salud mental, para limitar la magnitud de las consecuencias humanitarias», concluye Michele Torti.

 

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