La Estación del Hambre arranca en el Sahel en el escenario más complejo de los últimos años
Las tensiones en Oriente Medio amenazan con empujar a 10 millones de personas más hacia la inseguridad alimentaria en África
Madrid / 16 de junio de 2026. Acción contra el Hambre alerta de que este año más de 50 millones de personas se enfrentarán a inseguridad alimentaria aguda durante la llamada Estación del Hambre en África, que comprende los meses entre junio y septiembre.
La organización subraya que esta cifra se ha cuadriplicado en tan solo cinco años, impulsada por una combinación de factores que se retroalimentan de forma devastadora: conflictos armados, crisis climática e inflación en los precios de alimentos y suministros básicos.
En este periodo de escasez por la imposibilidad de recoger cosechas es habitual la subida de los precios de los alimentos, pero la tensión que se ha vivido hasta ahora en las rutas comerciales en Oriente Medio -una arteria que transporta el 25% del petróleo y el 30% de los fertilizantes mundiales- ha hecho que se disparen los costes de transporte a zonas como Malí, Níger, Chad, que dependen de estas vías para abastecerse durante estos meses. Una situación que amenaza a otros 10 millones de personas más a sufrir inseguridad alimentaria en el cinturón central de África. Asimismo, el encarecimiento actual de los fertilizantes tendrá efecto en el rendimiento de cultivos como el arroz o el maíz de cara a 2027.
“Los bloqueos que se han producido en Ormuz hasta la fecha junto a la tensión de los conflictos en Oriente Medio pueden traducirse en más platos vacíos en el Sahel durante el periodo de escasez. La zona se enfrenta a un verdadero tsunami económico debido al aumento en los precios unido a la escasa financiación de la ayuda internacional denunciada, entre otros, por el Programa Mundial de Alimentos”, denuncia Paloma Martín de Miguel, responsable de operaciones de Acción contra el Hambre en África.
Esta incapacidad para comprar alimentos por parte de buena parte de la población se suma a los problemas provocados por el cambio climático, así como los causados por los diferentes conflictos que asolan la región. Millones de personas en el Sahel y Sudán se han visto obligadas a huir debido a la violencia, y en muchas ocasiones las restricciones de movimiento impiden a las familias acceder a sus campos y mercados, mientras que los suministros vitales como el combustible o los alimentos se utilizan como táctica de guerra contra la población civil.
La Estación del Hambre y los recortes a la ayuda
Los meses de junio a septiembre son conocidos en la zona del Sahel como la Estación del Hambre (escasez). En este periodo de lluvias, los alimentos de la cosecha anterior suelen agotarse, los que hay pasan a ser más costosos y no se pueden obtener nuevos hasta la siguiente recogida en octubre. Como consecuencia, las familias reducen la cantidad y calidad de las comidas, muchas veces tienen que vender los pocos animales capaces de producir y crecen los casos de desnutrición.
En los últimos tres años, las personas que se enfrentan a una crisis alimentaria durante este periodo han aumentado en más de 8 millones. “Los drásticos recortes en la ayuda al desarrollo tendrán un efecto devastador en los niños y niñas de esta región. La falta de alimentos y el aumento de enfermedades que se deriva de la desnutrición infantil pueden tener consecuencias a largo plazo en el desarrollo físico y cognitivo de toda una generación”, explica Martín de Miguel.
Acción contra el Hambre señala que nos encontramos en un momento de “falta de financiación crítica”. Así, por ejemplo, la respuesta ante la situación en Sudán apenas cuenta con el 22% de los fondos necesarios, la de Malí con el 16%, o la de Níger con un alarmante 13%.
“La falta de respuesta internacional convierte crisis previsibles en emergencias extremas y hambrunas. Los recortes en cooperación provocan que cientos de comunidades puedan quedar atrapadas en un círculo de pobreza y hambre permanente”, afirma Martín de Miguel.
El Sahel, epicentro mundial del hambre
El Sahel, la franja que atraviesa África desde el Océano Atlántico hasta el Mar Rojo, concentra a la mayoría de los países con altos niveles de inseguridad alimentaria. Así, en Sudán el conflicto armado ha provocado que cerca del 40% de la población, unos 20 millones de personas, se enfrente a una inseguridad alimentaria aguda. Un porcentaje que estos meses podría aumentar aún más.
En otros países como Malí y Níger se teme que en este periodo aumente drásticamente el número de personas que empiezan cada día sin saber si podrán comer algo, que ya es de 1,4 y 2,4 millones respectivamente. En este último, por ejemplo, los precios de alimentos básicos como el mijo y el arroz han subido un 30% en los últimos cinco años, pasando a ser inasequibles para buena parte de la población.
La respuesta de la organización ante la Estación del Hambre combina la asistencia de emergencia con acciones para favorecer la autonomía alimentaria a largo plazo. En países como Sudán, Mali, Níger, Mauritania y Senegal, apoya a millones de personas con servicios de salud y nutrición, agua y saneamiento, transferencias de efectivo y apoyo agrícola. Solo en Sudán atiende a más de 615.000 personas, y en Mali alcanza a 1,5 millones con clínicas móviles y ayuda en efectivo. Estas intervenciones no solo salvan vidas en los momentos más críticos, sino que también mejoran de forma sostenida la seguridad alimentaria.