¿La Europa de las personas?
Durante décadas, la Unión Europea ha construido gran parte de su identidad sobre una idea que va más allá de unas fronteras comunes: poner a las personas en el centro. La llamada “Europa de las personas” no es solo un lema institucional, es un modelo político y social que pone el bienestar de la ciudadanía y la garantía de derechos en el centro del proyecto.
Pero, ¿qué significa esta idea y por qué impacta directamente en nuestra vida diaria?
Hablar de la “Europa de las personas” es hablar de empleo, educación, igualdad de oportunidades, protección social o acceso a servicios básicos. Es entender que el crecimiento económico no puede separarse de la justicia social y que las desigualdades entre territorios o personas afectan al conjunto de Europa.
Por eso, desde hace décadas, la Unión Europea impulsa políticas comunes para reducir la pobreza, favorecer la inclusión social y fortalecer la cohesión entre países y regiones. Muchas de las iniciativas relacionadas con formación, inserción laboral, apoyo a jóvenes, lucha contra la exclusión o acompañamiento a personas vulnerables forman parte, precisamente, de esa visión europea.
Gracias a este modelo, entidades como Acción contra el Hambre han acompañado a personas como Almudena, que perdió el miedo a lo digital y volvió a buscar empleo; José, que encontró una nueva oportunidad laboral con más de 50 años; Alicia, que emprendió en su pueblo natal; o Liliana, que reconstruyó su vida en España tras sobrevivir a la violencia de género.
Una idea recogida en los tratados europeos
Esta dimensión social de Europa está recogida en los tratados que sustentan el funcionamiento de la propia Unión.
El Artículo 2 del Tratado de Lisboa, firmado en 2007 y en vigor desde 2009, sitúa entre los objetivos fundamentales de los Veintisiete la lucha contra la exclusión social y la discriminación, así como el refuerzo de la cohesión económica, social y territorial. Además, señala expresamente que “fomentará la justicia y la protección sociales, la igualdad entre mujeres y hombres, y la solidaridad entre las generaciones”.
A ello se suma el Pilar Europeo de Derechos Sociales, aprobado en la cumbre social de Gotemburgo en 2017, que reconoce derechos vinculados al empleo digno, la protección social, la igualdad de oportunidades, la educación o la asistencia sanitaria. En otras palabras: lo social forma parte del núcleo duro del proyecto europeo.
Los 20 principios del Pilar Europeo de Derechos Sociales
1. Educación, formación y aprendizaje permanente
2. Igualdad de género
3. Igualdad de oportunidades
4. Apoyo activo al empleo
5. Flexibilidad y seguridad en el trabajo
6. Salarios
7. Información sobre las condiciones de trabajo
8. Diálogo social y participación de los trabajadores
9. Equilibrio entre trabajo y vida privada
10. Entorno de trabajo seguro y saludable
11. Asistencia y apoyo a los niños
12. Protección social
13. Prestaciones por desempleo
14. Renta mínima
15. Renta de vejez y pensiones
16. Asistencia sanitaria
17. Inclusión de las personas con discapacidad
18. Cuidados de larga duración
19. Vivienda y asistencia a las personas sin hogar
20. Acceso a los servicios esenciales
Cohesión, solidaridad y prevención de la pobreza
Y es precisamente su apuesta por la cohesión social lo que diferencia a la Unión Europea de otros modelos globales. Mientras que en otras regiones del mundo el acceso a determinados derechos o servicios depende de la capacidad económica de cada persona, Europa ha desarrollado mecanismos comunes para garantizar unos mínimos compartidos de bienestar.
Esta lógica se basa en un enfoque transnacional: cuando aumentan la pobreza, la precariedad o la exclusión social en un territorio, las consecuencias afectan a toda la sociedad europea. Y, en términos económicos, prevenir la exclusión social es más eficiente que asumir los costes derivados de la pobreza y la desigualdad estructural.
Por eso, la Unión Europea ha construido políticas orientadas a prevenir la pobreza, favorecer la inclusión y reducir desequilibrios sociales y territoriales entre Estados miembros. Porque la cohesión es una cuestión económica, democrática y de estabilidad.
Una pregunta cada vez más presente
Sin embargo, el contexto internacional ha cambiado profundamente en los últimos años. La guerra en Ucrania, las tensiones geopolíticas, la crisis energética o los desafíos en materia de seguridad y competitividad están reconfigurando las prioridades de la Unión Europea.
Y en ese escenario, comienza a surgir una pregunta cada vez más relevante: ¿seguirá siendo lo social una prioridad central para Europa?
El debate es trascendente, porque la “Europa de las personas” ha sido, precisamente, uno de los elementos que históricamente han diferenciado el modelo europeo. Una construcción política basada no solo en el mercado o la competitividad, sino también en la solidaridad, la cohesión y la protección de derechos.
MANIFIESTO POR LA EUROPA DE LAS PERSONAS
Por eso hoy, mientras la Unión Europea debate el presupuesto y las prioridades que marcarán el próximo periodo 2028-2035, esta pregunta vuelve a situarse en el centro.