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Bebé medida nutricion
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Nuevos datos sobre inseguridad alimentaria en el Líbano: 1,24 millones de personas siguen sin acceso estable a alimentos pese al alto el fuego

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Nuevas olas de desplazamientos en las últimas 48 horas agravan una crisis donde el 24% de la población necesita ayuda urgente

 

Los nuevos datos de la Clasificación Integrada de las Fases de la Seguridad Alimentaria (IPC) revelan que 1,24 millones de personas en el Líbano (el 24% de la población) se encuentran en niveles de inseguridad alimentaria aguda. Los hogares se ven obligados a saltarse comidas, reducir cantidades o calidad de los alimentos, vender bienes o sacar a los niños del colegio para poder alimentarse. A pesar de los anuncios de cese de hostilidades, la tregua no se ha traducido en una mejora de la seguridad alimentaria, ya que las causas profundas del hambre siguen intactas. 

“El alto el fuego no trae de vuelta automáticamente la comida, ni los mercados destruidos, ni los medios de vida perdidos”, explica Sonia Ben Salem, coordinadora de incidencia de Acción contra el Hambre en el Líbano

“Estamos ante una crisis de múltiples capas: años de colapso socioeconómico, inestabilidad política y una crisis de refugiados a la que se ha sumado la reciente escalada bélica. La tregua no borra años de lucha”.

 

Nuevos desplazamientos y el dilema de la supervivencia 

Además de las hostilidades constantes en las zonas fronterizas, la situación se ha vuelto a tensar en las últimas 48 horas. A pesar del contexto de cese al fuego, nuevos ataques en los distritos de Nabatieh y el área de la Bekaa han provocado órdenes de desplazamiento adicionales, forzando a las familias a huir de nuevo hacia el norte. Para estas personas, el hambre no es solo falta de comida, es una cuestión de prioridades vitales. “Cuando una familia es desplazada varias veces, la seguridad pasa a ser la prioridad. Gastan lo poco que tienen en transporte para llegar a un lugar seguro, dejando la alimentación en un segundo plano”, señala Ben Salem. En este contexto, comer se convierte en una necesidad secundaria frente a la urgencia de encontrar refugio. 

Esta situación tiene consecuencias especialmente graves para los grupos más vulnerables. Entre un 12% y un 15% de los niños y niñas de 6 a 23 meses en algunas zonas afectadas se alimentan únicamente de leche, lo que compromete su crecimiento y desarrollo. Al mismo tiempo, las mujeres embarazadas y lactantes enfrentan mayores riesgos de desnutrición en un contexto de acceso limitado a servicios de salud y dietas insuficientes, afectando tanto su salud como la de sus hijos e hijas.


Humanizar las cifras: qué significa tener hambre hoy en el Líbano 

  • Reducción de comidas: Las familias están recortando el número de ingestas diarias y eliminando alimentos esenciales como las proteínas (carne), que han vuelto a encarecerse. 
  • El precio del pan: Solo en el último mes, el precio del pan ha subido significativamente, pasando de 77.000 a 90.000 LBP por paquete. Aunque equivale a menos de un euro, este aumento resulta inasumible para muchas familias en un contexto de ingresos desplomados y fuerte inflación, dificultando el acceso a uno de los alimentos más consumidos.
  • Mercados fantasma: En gobernaciones como Nabatieh, el 80% de los comercios no están operativos, lo que impide que incluso quienes tienen algo de dinero puedan abastecerse.
  • Colapso agrícola: En Khiam, el 90% de los agricultores han perdido su producción e ingresos para todo el año, lo que garantiza que el impacto del hambre será duradero.

 

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Trabajadores humanitarios Líbano
Nuestros equipos gestionan la entrega de kits de higiene en almacenes en Saida (marzo 2026).  Fotografía: Rabih Kaafarani para Acción contra el Hambre 

 

Acción contra el Hambre adapta y expande su respuesta

 Nuestros equipos en el terreno han adaptado su respuesta para responder a este escenario cambiante. Mientras continúa el apoyo en los refugios colectivos, la organización ha comenzado a extender sus intervenciones a zonas de difícil acceso y viviendas destruidas donde la ayuda era impensable hace apenas unas semanas. 

“Estamos llegando a lugares como Hasbaya para realizar distribuciones fuera de los refugios, entregando alimentos secos y raciones listas para el consumo en áreas donde los mercados han colapsado”, afirma Ben Salem. 

Además, la organización ha reanudado los paquetes integrales de apoyo nutricional y alimentación infantil, ampliando ahora sus operaciones a otras zonas del sur, más allá de las áreas de desplazamiento. 

Sin un acceso humanitario garantizado a todas las zonas —incluidas aquellas afectadas por conflictos activos o que sufren los mayores daños— y sin una recuperación de los recursos disponibles, el número de personas que padecen hambre en el Líbano seguirá siendo una herida abierta que ninguna tregua parcial podrá curar por sí sola.

 

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