Sudán: casi 20 millones de personas se enfrentan a altos niveles de inseguridad alimentaria aguda
Las lluvias, la violencia y el cierre de Ormuz elevan aún más el hambre en Sudán
Nuevos datos del IPC — una de las principales herramientas globales para medir el hambre desarrollada por agencias de la ONU— alertan que casi 20 millones de personas en Sudán se enfrentan a altos niveles de inseguridad alimentaria aguda. Además, se prevé que, en 2026, 825 000 niños menores de cinco años sufran desnutrición aguda severa, una condición con riesgo real de fallecimiento. Esto supone un aumento del 7 % respecto a 2025 y un 25 % más que antes del conflicto.
En paralelo, el informe señala que 14 zonas del país presentan riesgo de hambruna en los próximos meses. Aunque este número es inferior a las 20 áreas identificadas en noviembre de 2025, la reducción no refleja una mejora de las condiciones, sino una reconfiguración de la concentración del riesgo y limitaciones en la disponibilidad de datos.
“En la vida diaria, incontables familias no tienen nada que comer y sobreviven como pueden, recurriendo a hojas, hierbas o alimento para animales, saltarse comidas o alimentar a unos miembros de la familia frente a otros”, señala Samy Guessabi, director de Acción contra el Hambre en Sudán. Esto refleja un contexto de hambre crónica exacerbada por más de tres años de conflicto, el clima adverso, el colapso de servicios básicos (el 37% de servicios de salud están destruidos) y la mayor crisis de desplazados del mundo (13,5 millones de personas desplazadas). Casi 34 millones de personas (dos tercios de la población) necesitarán ayuda humanitaria este año, la cifra más alta a nivel mundial y un aumento de 3,3 millones con respecto a 2025.
Fertilizantes y medicinas varadas en plena temporada de lluvias
Los nuevos datos del IPC llegan en un contexto de especial preocupación: la temporada de lluvias —de mayo a septiembre—, que coincide además con el periodo anual de escasez de alimentos. Se trata de una etapa especialmente crítica, marcada por la inseguridad y las fuertes precipitaciones, que interrumpen los mercados, reducen la producción agrícola y dificultan el acceso a alimentos y servicios esenciales.
A esta situación se suma el contexto geopolítico en Oriente Medio y las tensiones en el Estrecho de Ormuz, que ya están teniendo un impacto en Sudán:
- El Golfo representa alrededor del 54 % del origen de las importaciones de fertilizantes del país, y las disrupciones en el estrecho de Ormuz están limitando aún más la producción de sorgo, base de la dieta nacional. Será fundamental seguir de cerca la evolución de esta situación en los próximos meses.
- Suministros vitales en el limbo: medicamentos esenciales de Acción contra el Hambre se han visto atrapados en almacenes logísticos en Dubái, debido a la falta de vuelos y el alto coste del combustible derivados de la tensión geopolítica.
Respuesta humanitaria de Acción contra el Hambre
Para poder seguir respondiendo durante la temporada de lluvias en un contexto geopolítico complejo, nuestros equipos han identificado rutas alternativas para poder seguir suministrando bienes básicos a pesar de las tensiones en el Estrecho de Ormuz. Además, continuamos acercando alimentos, medicamentos y atención básica con nuestras clínicas móviles a comunidades aisladas que no pueden acceder a servicios esenciales. El año pasado, la organización ayudó a más de 600.000 personas con programas de nutrición, agua, salud y seguridad alimentaria.
Acción contra el Hambre advierte de que, si no se toman medidas urgentes, los próximos meses podrían ser aún más duros para la población en Sudán. "Sin una acción diplomática inmediata y una mayor financiación, la estación de lluvias y la tensión geopolítica pueden provocar que aun más personas se vean atrapadas entre el hambre y la violencia”, alerta Guessabi. Es imperativo garantizar el acceso humanitario a las zonas afectadas y reforzar la protección de la población civil, del personal humanitario y de las infraestructuras esenciales dañadas por el conflicto armado.