RODA: "TODOS LOS NIÑOS VAN A LA ESCUELA. SI TENGO PROBLEMAS, LOS COMPARTO CON LAS OTRAS MADRES DEL GRUPO"
Al estallar la guerra, Roda Keji vivía en Magali pero tuvo que huir con sus hijos y sus sobrinos. “El esposo de mi hermana era un soldado y fue asesinado combatiendo a los rebeldes. Era época de vacaciones escolares y los hijos de mi hermana estaban conmigo cuando estalló la guerra y tuvimos que huir. No había forma de que pudieran regresar con ella a Juba. Después, en julio de 2016, mi hermana fue asesinada por el fuego cruzado de un tiroteo”, explica Roda.
Roda abandonó su hogar y, con sus hijos y sobrinos, tuvo que encontrar un lugar seguro alejado de la guerra que les proporcionara la seguridad que necesitaban. "Escapamos por la guerra. Las tropas gubernamentales llegaron y sacaron a la gente de sus camas durante la noche, hombres y mujeres. Los acusaron de ayudar a los soldados rebeldes. Mi esposo está en Nimule, una ciudad ugandesa en la frontera con Sudán del Sur. No pudo cruzar la frontera porque no tiene los documentos adecuados. Las mujeres pueden cruzar libremente”, relata Roda. En alguna ocasión ha cruzado la frontera para visitar a su esposo y cuenta cómo “si un hombre cruza la frontera, para el gobierno significa automáticamente que ese hombre se unió a los rebeldes y así no puede regresar”.
Roda llegó a Sudán del Sur en 2014 y al llegar, no tenían nada para comer: “Mis hijos realmente sufrieron hambre. No teníamos un lugar para quedarnos y no había nadie para ayudarnos. Tuve que construir nuestro refugio con ladrillos. Construí los cimientos y luego vendí mi ración de alimentos para poder pagar a hombres para terminar la casa. En este momento, uso mi ración de alimentos para hacer buñuelos que vendo para obtener dinero para mi familia, pero no es suficiente. Mi esposo también envía dinero para ayudar a mantener a la familia.”
Hoy, Roda vive en un asentamiento de refugiados en Uganda con sus cuatro hijos y está embarazada de su quinto hijo. También cuida a los tres hijos de su hermana menor. Roda es miembro activo de uno de los muchos grupos de apoyo "mamá a mamá" creados por Acción contra el Hambre en el norte de Uganda para ayudar a las madres a reconstruir sus vidas. “Todos los niños van a la escuela. Si tengo problemas, los comparto con las otras madres del grupo. Estamos todas unidas. Somos todas hermanas”.