Cuarenta años de conflictos, catástrofes naturales recurrentes, pobreza crónica, sequías encadenadas y la pandemia COVID-19 han dejado a más de 24 millones de personas en Afganistán necesitadas de ayuda humanitaria. La agitación política ha exacerbado las necesidades y complicado aún más un contexto operativo extremadamente difícil, recrudeciendo una crisis humanitaria sin precedentes.
Mientras, las restricciones a la participación en la vida pública a las mujeres y niñas afganas no han hecho más que aumentar desde el verano de 2021, incluyendo barreras a sus derechos a una educación, un trabajo y el libre movimiento.
Alrededor de 17,2 millones de personas en Afganistán, el 40 % de la población, sufre altos niveles de inseguridad alimentaria aguda ( fase 3 o 4 del IPC ¹ ). Además, el encadenamiento de varias sequías ha puesto en mayor riesgo el acceso a agua potable en un país en el que solo la mitad de la población urbana puede obtener este recurso de forma segura.
Para 2024, se prevé que 23,7 millones de personas, más de la mitad de la población de Afganistán, necesitarán asistencia vital.
¹ IPC, abril 2023.