MARILY: "ES MUY TRISTE VER EL IMPACTO SIGNIFICATIVO QUE LA DESNUTRICIÓN TIENE EN EL DESARROLLO DE LOS NIÑOS"
Guatemala vive actualmente una de las peores sequías. La sequía causada por "El Niño", junto con las pérdidas causadas por la oxidación del café, ha llevado a una disminución en la producción agrícola, afectando la principal fuente de ingresos de las familias a lo largo del Corredor Seco de Guatemala.
La mayoría de los pequeños agricultores han perdido entre el 75 y el 100% de sus cultivos; como resultado, la seguridad alimentaria de las poblaciones vulnerables ha empeorado gravemente y viven en niveles de subsistencia.
Marily, de 23 años, está embarazada de siete meses y trabaja como asistente de enfermería en San Miguel, en la región de Chiquimula. Cuando a Marily se le diagnosticó un embarazo de alto riesgo, su empleador (el gobierno) no le concedió licencia de maternidad hasta el día en que dio a luz. "Después de una cesárea, tienes tal vez un mes para recuperarte".
Se despierta todas las mañanas a las 5 de la mañana y camina al trabajo al amanecer, llevando consigo un pequeño refrigerador cargado de vacunas a lo largo de un camino sinuoso de subidas y bajadas hasta llegar al punto de recogida. Después de media hora de baches en un camino de tierra que sube por la montaña, Marily y otras dos enfermeras llegan a San Miguel, dirigiéndose al centro de salud donde trabajan. El centro de San Miguel es un sencillo cobertizo donde atienden diariamente a la población indígena Maya Chortí, que vive en condiciones de extrema pobreza y que, de otra manera, no podrían acceder a la atención médica básica.
Marily no se detiene en su lucha por ayudar a quienes más lo necesitan. "Es muy triste ver el impacto significativo que la desnutrición tiene en el desarrollo de los niños e incluso en el desarrollo de mi país, ya que esta enfermedad reduce la capacidad intelectual, de aprendizaje y productiva de las nuevas generaciones", explica Marily. De hecho, el 73% de toda la población de Guatemala no tiene cobertura médica y el 53% tiene ingresos insuficientes para cubrir sus necesidades nutricionales.
Los programas de Acción contra el Hambre en el Corredor Seco se enfocan en brindar ayuda alimentaria a las familias en situaciones de crisis, especialmente durante los meses críticos conocidos como la "brecha de hambre" o "temporada de hambre", que abarca de mayo a agosto. Además, se busca fortalecer a los actores locales clave en la zona.
"Por eso la colaboración entre el gobierno y Acción contra el Hambre es muy importante: juntos coordinamos acciones para guiar estrategias alimentarias y nutricionales en los sectores más vulnerables", detalla Marily.
La asistencia alimentaria se materializa mediante transferencias monetarias distribuidas en tres pagos a lo largo de la temporada de escasez, según el tamaño de cada familia. Después de cada entrega de fondos, se lleva a cabo un seguimiento para evaluar el impacto de la ayuda en los indicadores de acceso a alimentos y consumo.
De manera análoga, en la región de Chiquimula se implementa un programa de detección destinado a identificar a niños con desnutrición crónica y a menores de 5 años con desnutrición aguda. Los casos detectados son referidos al centro de salud correspondiente, donde se realiza un monitoreo continuo para garantizar un seguimiento adecuado.