En 2024, la inseguridad alimentaria afectó a 1,6 millones de personas, el 20% de la población del país, mientras que casi el 30% de los niños y niñas menores de cinco años sufrían retraso en el crecimiento. Las protestas estallaron debido al aumento en los precios de los productos básicos, provocado por el conflicto en Ucrania y una tasa de inflación del 21,3%, la más alta desde el fin de la guerra civil.
Además, Sierra Leona enfrenta desafíos climáticos debido a la deforestación, erosión y cambios en los patrones de lluvia, lo que afecta a la agricultura y la resiliencia de las comunidades.