Gracias a tener la economía de crecimiento más acelerada del mundo, India ha ascendido al sexto lugar en la clasificación de las economías mundiales. Los avances humanitarios persistentes se reflejan en la notable tasa de alfabetización y en la creciente mejora del bienestar de la población en términos de salud. No obstante, se observan notables desigualdades en la sociedad, ya que hasta el momento solo un reducido segmento de la población ha experimentado los beneficios del auge económico.
Aunque según la Constitución india de 1950 nadie puede ser discriminado por su casta, la realidad es otra. Unos 800 millones de personas en India siguen viviendo en la pobreza. Especialmente en las regiones más rurales o en los barrios marginales, las condiciones de vida son comparables a las de los países más pobres del mundo. Se coloca en el puesto 105 de 127 países en el Índice Global del Hambre de 2024, con una puntuación de 27,3 (nivel grave).
El país registra una de las tasas de desnutrición infantil más elevadas del mundo y, según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), India concentra cerca del 24% de la población mundial que padece hambre.
India es también la nación con mayor emaciación infantil: alrededor del 34,7% de los niños menores de cinco años sufre retraso del crecimiento y el 17,3%, emaciación. Existen varios factores que contribuyen a generar esta situación, como la pobreza, el escaso acceso a atención sanitaria, las deficientes prácticas de saneamiento e higiene, la falta de educación y el acceso limitado al agua potable.