ERNA CRISOLOGO, DE 35 AÑOS, ESTA ORGULLOSA DE SER ARROCERA.
Creció en una familia de arroceros y ha vivido toda su vida en medio de los arrozales. Además del arrozal que rodea su casa, Erna y su marido, Rubén Cabalán, de 35 años, tienen una pequeña plantación de cocoteros en lo alto de la montaña.
Por desgracia, en diciembre de 2021, el tifón Odette arrasó Filipinas dejando un rastro de destrucción a su paso. La casa de Erna y Rubén en barangay Capalayan, una zona rural a las afueras de Surigao City, fue completamente arrasada, junto con sus plantas de arroz y cocoteros.
Erna participó en las sesiones de formación sobre medios de subsistencia y recibió ayuda en efectivo para restablecer los medios de subsistencia de su familia gracias a la respuesta de emergencia puesta en marcha por Acción contra el Hambre.
Tras el tifón, Erna, Rubén y su hija Shekanaiah, de 8 años, se refugiaron en una escuela cercana que sirvió como centro de evacuación. Los primeros días después de la tormenta, su situación fue desesperada. El centro estaba abarrotado y las familias pasaban hambre. Tardaron casi una semana en llegar los alimentos y otros artículos de socorro porque las carreteras estaban intransitables.
Sin hogar al que regresar, Erna y su familia permanecieron en el centro de evacuación durante dos meses. "Estaba muy estresada por nuestra situación", recuerda Erna. "Nuestras plantas de arroz quedaron totalmente arrasadas y nuestros cocoteros dañados. Ya no teníamos fuente de ingresos ni de alimentos".
Afortunadamente, encontraron la luz al final del túnel. Acción contra el Hambre donó a la familia de Erna materiales de construcción, que combinaron con tablones sobrantes de su antigua casa para construir un nuevo hogar.
Una vez que su familia volvió a tener un techo bajo el que cobijarse, Erna y otros agricultores afectados por el tifón asistieron a una formación sobre buenas prácticas agrícolas y producción orgánica de hortalizas, organizada por Acción contra el Hambre. Erna aprendió a fabricar y aplicar insecticidas y fertilizantes orgánicos y a mejorar la construcción de sus diques.
Erna también participó en una formación sobre conocimientos financieros y redactó un plan de negocio para acceder a una ayuda en efectivo de 15.000 pesos. Utilizó los fondos para comprar herramientas como un pulverizador para el fertilizante orgánico, una pala, un impermeable, botas de goma, semillas de arroz orgánico y para pagar los costes de mano de obra para la preparación de la tierra. "Me siento muy feliz y entusiasmada por empezar a plantar arroz de nuevo", dice Erna.
"Aprendí que es muy importante ahorrar para no pasar hambre en caso de catástrofe. Estamos muy agradecidos de que Acción contra el Hambre nos diera fondos para reiniciar nuestro negocio. Ahora no tenemos deudas que pagar y podemos empezar a ahorrar inmediatamente."
Erna sonríe satisfecha: "Ahora nos va bien. No sólo nos va bien, estamos bien".